Nota técnica

Lo que un contrato de IA debe dejar ver: las cinco ventanas

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Puntos clave

  • La mitad del estándar de compra —todo lo posterior a la firma— no tiene hoy visibilidad alguna; la V4 la crea.
  • La confidencialidad protege técnicas, nunca la rendición de cuentas: dos columnas, verificables por cualquier oficina jurídica antes de firmar.
  • Cada ventana publica en canales existentes y tiene línea de base numérica del scorecard — la adopción será medible ventana por ventana.
  • La cláusula genérica de confidencialidad total se devuelve en la puerta de contratación.
  • Para las entidades con avances en el índice de marzo, encender la ventana de operación es el movimiento de menor costo y mayor señal antes de la segunda edición.

Nada de lo que ocurre después de la firma de un contrato de IA es visible hoy para nadie — lo medimos. Qué debe ser público en cada momento de la vida del contrato, y dónde pasa exactamente la línea de la confidencialidad.

La transparencia de la compra pública tradicional termina donde empieza el problema de la IA: en la firma. El expediente precontractual es público por regla general; la operación —donde el sistema decide sobre personas durante años, se actualiza, falla y se renueva— es opaca por omisión. Nuestro scorecard lo midió sin ambigüedad: en veinte procesos evaluados, cero métricas publicadas, una sola auditoría verificable. Los estándares de mayo cierran ese flanco con dos piezas.

Las cinco ventanas

Qué es público en cada momento. Antes del proceso: el estudio previo y la clasificación de riesgo — para que la ciudadanía sepa qué se va a comprar y con qué justificación. Durante: criterios, comité y resumen de la prueba práctica — para que la competencia sea verificable. Al firmar: el contrato íntegro con su declaración de conformidad y las excepciones de reserva, acotadas y motivadas. En operación — la ventana que el scorecard encontró vacía—: la ficha viva, con métricas trimestrales, cambios de modelo, incidentes y auditorías. Al terminar: el informe de cierre — resultados contra lo prometido, exportación verificada, lecciones.

Cada ventana publica en el canal que ya existe: el expediente del portal de contratación y la ficha del registro de algoritmos. Ninguna requiere plataforma nueva. Y cada una habilita un control externo distinto: el debate previo, los competidores, los órganos de control, la ciudadanía, la evaluación.

La línea de la reserva

El conflicto que los contratos mal pactados usan como coartada tiene solución de lista, anclada en el régimen colombiano de acceso a la información — la publicidad como regla, la reserva como excepción taxativa y motivada. Puede reservarse lo que protege una técnica o habilita una evasión: pesos de modelos, umbrales exactos de detección, configuraciones de seguridad, datos personales de terceros. No puede reservarse nada de lo que permite la rendición de cuentas: la existencia del sistema, su propósito, su clasificación, el contrato, las métricas, los incidentes y los hallazgos de auditoría.

El proveedor que exige lo contrario está pidiendo que la entidad renuncie a explicar su propia función pública. Y hay una prueba del absurdo para los casos dudosos: si aceptar la reserva impide a la entidad responder una tutela, una solicitud de información o una pregunta del Congreso sobre su propia decisión, la reserva es indefendible.

Dos reglas completan el estándar. La del resumen: donde la reserva legítima aplica, se publica el resumen funcional — qué hace la pieza reservada y por qué se reserva. Y la de la ventana rota: la ficha que deja de actualizarse dos trimestres se reporta como incumplimiento contractual. La transparencia es una obligación de servicio, no una cortesía inaugural.

Por qué importa

Para las entidades, el estándar define qué publicar y cuándo — evitando tanto la opacidad indefendible como la sobreexposición imprudente: la línea protege también lo que sí debe protegerse. Para las oficinas jurídicas, es el criterio de revisión de toda cláusula de confidencialidad propuesta. Para los proveedores serios, es previsibilidad: saber de antemano qué será público permite competir sobre esa base, en lugar de negociar reservas caso a caso. La transparencia estandarizada baja los costos de todos — salvo los de quien vendía gracias a la opacidad.

Y para la región, el ciclo completo de cinco ventanas no existe integrado en ninguna jurisdicción: el primer despliegue completo, en cualquier país, será el referente. Las piezas están probadas por separado — evaluaciones de impacto publicadas antes del despliegue en Canadá, fichas de sistema en los registros neerlandés y británico, contratación abierta en la tradición regional, y Bases Tipo de compra de IA con requisitos éticos en Chile desde enero de 2023, el único caso latinoamericano adoptado por una agencia central de compras.

Conviene ser preciso sobre qué falta y qué no, porque cambia a quién se le pide qué. Los registros que existen publican fichas descriptivas, no series de desempeño: ninguna jurisdicción examinada exige hoy las métricas trimestrales de la V4 ni el informe de cierre de la V5. En esas dos ventanas la región no está atrasada respecto de nadie — está donde todos están. La entidad que las encienda no copiará un modelo: lo establecerá.

El documento completo —con su metodología, sus fuentes y sus limitaciones— está disponible en el PDF descargable de esta página.