Informe

Medimos quince entidades del Estado colombiano. La transparencia dio cero

A small group training at computers.

Puntos clave

  • Nadie gobierna todavía; algunos ya gestionan: el techo nacional (una entidad técnica en 3-3-2-2-1-2) es alcanzable con las capacidades existentes.
  • Los quince perfiles tienen la misma forma, sin una sola excepción: gobernanza y datos por encima de transparencia y uso. Las intervenciones transversales rinden más que los planes entidad por entidad.
  • Cuatro obligaciones ausentes explican el cero transversal — y cuestan cuatro actos administrativos.
  • El instrumento resistió el campo: evaluación documental, días por entidad, protocolo de réplica que funcionó (siete entidades aportaron evidencia que modificó ítems).
  • La medición es replicable en cualquier país de la región con portales de transparencia.

Primer benchmark de capacidades institucionales de IA en Colombia: la capacidad vive en los brazos técnicos y falta en las cabezas sectoriales, y doce de quince entidades están en cero absoluto de transparencia.

Hace un año publicamos el modelo de madurez con una hipótesis falsable: los perfiles reales mostrarían gobernanza y datos “en formación” y transparencia en cero. Este mes lo aplicamos: quince entidades del orden nacional colombiano —seis ministerios, tres entidades técnicas, dos superintendencias, una entidad de justicia y tres misionales—, evaluadas con las veinticuatro afirmaciones del instrumento, exclusivamente sobre evidencia documental pública, con periodo de réplica para cada entidad.

La hipótesis se cumplió literalmente. Y se agravó en un punto.

Los resultados

Las medianas por dimensión: gobernanza 2, datos 2, talento 1, procesos 1, transparencia 0, uso 1. El nivel 3 (gestionado) se alcanza en dos dimensiones y en una sola entidad; ninguna alcanza el 4 (institucionalizado). Ninguna de las quince tiene registro público actualizado, métricas trimestrales ni revisión externa publicada, y doce de las quince están además en cero en el conjunto de la dimensión de transparencia.

El punto agravado es la asimetría por tipo de entidad: la capacidad de IA del Estado colombiano vive en los brazos técnicos y falta en las cabezas sectoriales. Las entidades técnicas y las superintendencias —las que operan sistemas hace años— promedian perfiles completos de nivel 2; los ministerios —los que dirigen la política nacional— promedian entre 0 y 1 en la mayoría de las dimensiones. La política nacional asume ministerios que dirigen la adopción sectorial; el benchmark muestra ministerios en nivel 0–1 dirigiendo entidades adscritas en nivel 2–3.

Lo que el cero de transparencia significa — y lo que no

El cero transversal no correlaciona con capacidad: entidades con datos y procesos en nivel 2 comparten el cero con las que no tienen nada. La opacidad no es falta de madurez sino ausencia de obligación — la conclusión que toda esta serie ha ido acumulando, ahora medida a nivel de entidad. De las veinticuatro afirmaciones, cuatro puntúan cero en las quince entidades: las cuatro puertas como regla, el registro público, las métricas trimestrales y la revisión externa publicada. Exactamente los instrumentos que ningún marco colombiano obliga todavía.

Tres entidades puntúan transparencia en nivel 1, y llegaron por dos vías distintas: dos entidades técnicas, por capacidad y práctica de publicación acumuladas; y la entidad de justicia, por regla exigible — el rastro medible de la sentencia T-323 y de la reglamentación judicial derivada. La entidad de justicia es la única que supera a su grupo de referencia en dos dimensiones a la vez, lo que sugiere que la exigibilidad mueve capacidades; con un caso, es una señal y no un resultado. Lo que sí queda claro es la aritmética: un acto administrativo de registro movería en un trimestre lo que dos años de doctrina no movieron.

Por qué importa

Para el Gobierno, el benchmark responde con datos dónde invertir la implementación de la política nacional: transparencia y procesos en todas las entidades; gobernanza en los ministerios. Para cada entidad, define el techo demostrado —el perfil de la mejor entidad técnica no es Estonia: es una organización colombiana con las reglas del país— y la meta razonable de grupo. Para la región, es la demostración de método: el primer benchmark nacional de capacidades de IA pública de América Latina, publicado con instrumento y datos.

Esta primera edición publica perfiles anonimizados por tipo: el objeto es el patrón institucional, y el protocolo de réplica es el ensayo del ejercicio que viene. El mes próximo, el índice llevará la medición al terreno que la política pública no puede seguir esquivando: los nombres.

El documento completo —con su metodología, sus fuentes y sus limitaciones— está disponible en el PDF descargable de esta página.