Nota técnica

Comprar IA bien: treinta verificaciones en cinco fases

An inspector holding a checklist on a clipboard.

Puntos clave

  • Cinco fases, treinta verificaciones, graduadas por riesgo — publicadas como estándar abierto.
  • Sin fase 0 documentada no se abre el proceso: la mayoría de los fracasos se decide antes del pliego.
  • Clasificar el sistema, designar gestor técnico y aceptar contra pruebas: los tres que más separan, y los tres que dependen de la entidad.
  • El estándar aplica por objeto, no por canal: la mínima cuantía no exime.
  • El costo total de la vida útil se exige en la oferta — para que el desfase contrato-sistema no se descubra en la adición presupuestal.

El estándar operable que una oficina de contratación puede seguir sin ser experta en aprendizaje automático — con la exigencia graduada por riesgo y los tres ítems que de verdad separan, que no son los que se suelen suponer.

Entre el diagnóstico de por qué los gobiernos compran mal la IA y la solución hay un documento que faltaba: el estándar que una oficina de contratación puede seguir sin ser experta en aprendizaje automático. Nuestro informe de mayo lo entrega: treinta verificaciones distribuidas en cinco fases —antes del pliego, pliego, contrato, ejecución y operación—, cada una con su criterio de cumplimiento y su ámbito de aplicación según el riesgo del sistema.

La fase que decide todo no aparece en ningún expediente

La fase 0 —antes del pliego— concentra las verificaciones que ningún régimen tradicional pide: el problema y los resultados esperados por escrito, la clasificación del sistema en la matriz de riesgo, el contraste con la madurez de la entidad, las alternativas no algorítmicas evaluadas y el diálogo de mercado sobre el problema — nunca sobre una solución. La regla de oro del estándar: si la fase 0 no está documentada, el proceso no se abre.

De ahí en adelante, el pliego compra resultados (objeto por métricas, documentación técnica, ficha de datos, costo total de la vida útil en la oferta), el contrato asegura el ciclo completo (las diez cláusulas, niveles de servicio, plan de salida), la ejecución verifica (gestor técnico, aceptación contra pruebas pactadas — nunca contra demostración) y la operación gobierna (métricas trimestrales, auditoría, monitoreo de deriva, renovación solo con evaluación documentada).

Tres ítems filtran más que los otros veintisiete

Si una entidad solo pudiera exigir tres cosas, ¿cuáles? La respuesta intuitiva mira a lo que el proveedor debe traer: la prueba práctica sobre los datos de la entidad, la ficha de datos de entrenamiento, el plan de salida con transición asistida. Son requisitos importantes y ninguno es el que más separa.

Lo que más separa está del otro lado del mostrador: la clasificación del sistema en la matriz de impacto —sin ella, los diez ítems de exigencia graduada no tienen umbral y la entidad no sabe cuáles le corresponden—; el gestor de contrato con capacidad técnica, que es quien puede ejecutar las diez verificaciones de las fases 3 y 4; y la aceptación contra pruebas pactadas, que ocurre después, con el sistema ya construido, y o pasa o no pasa. Uno abre el estándar, otro le da ejecutor y el tercero le da un momento de verdad. Los tres son de producción propia de la entidad — que es precisamente lo que los hace difíciles y por lo que hay que nombrarlos primero.

La graduación hace viable la exigencia

Aplicar los treinta ítems a un chatbot interno mataría el estándar por sobrecarga; aplicar solo diez a un sistema de fiscalización lo mataría por insuficiencia. La exigencia sigue a la matriz de impacto, no al valor del contrato: un sistema barato de alto impacto exige más que uno caro de bajo impacto. Y una regla de cobertura cierra la puerta trasera: el estándar aplica por objeto —sistema que decide o apoya decisiones—, no por canal de compra. La vía de la contratación menor no exime.

Hay una razón de mercado para adoptarlo ya: la oferta global viene ajustada al reglamento europeo, cuyas obligaciones para modelos de propósito general aplican desde agosto. Pedir la documentación del estándar es pedir lo que los proveedores serios ya producen para otros mercados.

Por qué importa

Para las entidades compradoras, la lista está lista para adoptarse por resolución y anunciarse al mercado: el estándar publicado disciplina a los proveedores antes del primer proceso. Para las agencias de compra centralizadas, es el contenido natural de documentos tipo e instrumentos agregados — la única intervención que mueve a todas las entidades de una vez. Para los proveedores serios, es previsibilidad: la evidencia se prepara una vez y se amortiza en cada proceso.

El compromiso con el que cierra el informe convierte el estándar en experimento: aplicaremos los treinta ítems a una muestra de adquisiciones reales de la región y publicaremos la distribución de cumplimiento. La primera medición de su tipo en América Latina — para que la discusión sobre compra de IA deje de ser de anécdotas.

El documento completo —con su metodología, sus fuentes y sus limitaciones— está disponible en el PDF descargable de esta página.